Alguna vez escuche que los dioses representan al sol, siempre lo entendí, pero nunca lo había comprendido hasta el día de hoy.
Simplemente quería verte, para poder llenar mis ojos con tu belleza, para que me alegres en mi tormento, como haces siempre estés o no estés en tu totalidad, pero el radiante sol estaba allí, iluminando mi mundo, guiándome en la ciudad, en el desierto de almas felices, cegándome en la búsqueda de tu presencia.
Te buscaba desesperadamente y miraba pasar el tiempo, ansioso, con la esperanza de que aparezcas en cualquier instante, desee que el tiempo corriese, para poder vislumbrar un pequeño aviso de tu rutinaria y obligada presencia en mis días.
Ahí es cuando entendí.
El sol, el dios de las religiones, te guía por su camino, radiando fuertemente su verdad, iluminando hasta el último rincón, ocultándote los demás senderos, así como te oculta a ti, bella y celestial luna con los caminos a las estrellas, a la verdad. Aunque la mayoría camina a ciegas y sin preocupación, alabando al dios sol, pocos somos los que valemos la oportunidad de poder apreciarte, iluminando lo mínimo indispensable para aquellos que están despierto, buscando en tu verdad, un poco de alegría y satisfacción.
MattMara
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