Simplemente me quede viendo esos ojos que me interrogaban, me pedían que hablara, me presionaban a abrir mi ser, desnudar mi alma y drenar lo acumulado en mi cuerpo.
El tiempo seguía corriendo y los ojos se impacientan, no me evitaban, me seguían de un lado a otro, y pedían que responda, que hablara y dijera lo que tanto deseaban escuchar.
No pude, no es que no quise, pero esos ojos valían mil penas, tierras desiertas y mares poblados de nada, no podía dejarlos ir, me atraían con su presencia y me desnudaban con su mirada.
No quería abandonarlos, es egoísta lo sé, pero sabía que en el fondo, que los mil soles que ardían enfrente mío en el preciso instante que hable y responda, se transformarían en aire, viendo, infinita presencia de la nada misma. No quería que sucediese eso, no con ellos, privarme de semejante belleza, de tanta felicidad.
No pude, simplemente no pude, y me rendí ante ellos, sabia en mis profundidades que las palabras me traicionarían, pero preferí que me carcomieran, dejandome en lluvias de insultos, antes que ver entristecer al cielo mismo.
Callé. Mire a un lado... luego al otro... los mire de nuevo...
Respire profundo, y mi boca empezaba a abrirse para dejar flotar palabras, palabras que tanto ansiaban que diga y, a la vez, sabían que no eran cierta.
-"Si, no hay problema, pepsi está bien"
MattMara
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