Otra vez, otra vez la misma sopa. Acá nos encontramos, sentados en el colectivo y dudando de nuestras propias acciones. Siempre es lo mismo, salgo de casa y me disparo hacia un pantallazo negro. Vuelvo a caer y me encuentro en un colectivo. Ahí es cuando mi mente se pone a analizar los movimientos. Me subí bien? No deje nada en casa? Que colectivo es este? Cuando me subí?
Ahí es cuando te das cuenta, actuaste en piloto automático otra vez. Son las acciones rutinarias, que ya tu cuerpo las aprendió por si solas, el cerebro se desentiende para poder concentrarse en otras cosas más importantes y tu cuerpo se mueve, en automático, si.
Cuando la rutina te ahoga y haces sin pensar.
Cuando la mente pide a gritos que vueles.
Cuando te asfixian tus días y te desvelan las noches.
Cuando las responsabilidades te apuran la mañana.
En esos momentos es cuando el piloto automático toma las riendas y aprovecha a actuar por sí solo.
Y acá estoy, en el colectivo, si saber bien si es el correcto.
Pero con mil proyectos apretándome el pecho y gritándome al oído.
Ahora tiene que doblar acá y cruzar las vías. Sí, me subí bien. El piloto automático esta vez funcionó.
MattMara
30 junio 2011
23 junio 2011
Tu mirada
Ya pasaron varios días, varias semanas, en realidad ya no sabría decir cuánto tiempo, meses quizás, desde aquel día que una simple mirada dijo muchísimo mas que mil palabras, mil movimientos, mil gesticulaciones.
Mantuvimos la mirada fija, el uno con el otro, los ojos en perfecta sincronía con el ser, pudimos mirar más allá, pudimos profundizar en el otro, percibir su verdad y su pureza.
Fueron tan solo segundos, o ni siquiera, tan solo un instante, un momento único en donde tus ojos se posaron en los míos y transmitieron todo tu ser, tus pensamientos y deseos, tus verdades y sueños, tu belleza y hermosura. Quise que el tiempo no siguiera, que se detuviera por el fin de los días, llegar al punto en donde se dice ¡basta! y dejar todo como está, pero no, uno nunca puede alargar esos momentos que llenan de matices a la vida, si se prolongan, con el tiempo envejecen y se decoloran.
Lo bueno dura poco dicen algunos, una forma bastante triste de ver la vida, para mí lo bueno dura para siempre, quizás ese instante no podré saborearlo nunca más en carne propia, pero mis recuerdos me lo
reviven día y noche, endulzando mis pensamientos con tu belleza, tu hermosura, recordando el día en que nuestras miradas se cruzaron y pude ver tu verdad, tu pureza.
Lo bueno... lo realmente bueno es eterno, diría yo.
MattMara
Mantuvimos la mirada fija, el uno con el otro, los ojos en perfecta sincronía con el ser, pudimos mirar más allá, pudimos profundizar en el otro, percibir su verdad y su pureza.
Fueron tan solo segundos, o ni siquiera, tan solo un instante, un momento único en donde tus ojos se posaron en los míos y transmitieron todo tu ser, tus pensamientos y deseos, tus verdades y sueños, tu belleza y hermosura. Quise que el tiempo no siguiera, que se detuviera por el fin de los días, llegar al punto en donde se dice ¡basta! y dejar todo como está, pero no, uno nunca puede alargar esos momentos que llenan de matices a la vida, si se prolongan, con el tiempo envejecen y se decoloran.
Lo bueno dura poco dicen algunos, una forma bastante triste de ver la vida, para mí lo bueno dura para siempre, quizás ese instante no podré saborearlo nunca más en carne propia, pero mis recuerdos me lo
reviven día y noche, endulzando mis pensamientos con tu belleza, tu hermosura, recordando el día en que nuestras miradas se cruzaron y pude ver tu verdad, tu pureza.
Lo bueno... lo realmente bueno es eterno, diría yo.
MattMara
22 junio 2011
El correr de los tiempos
Y como uno más, como otra hormiga del hormiguero de hormigón, salió a correr. Esta rutina la tenía desde hacía años atrás, desde que su compañera de vida lo incitó a bajar de peso y a mantenerse en forma, él simplemente aceptó el trato pero no por su salud física, no solamente por eso, aunque bueno, si, en un principio fue única y exclusivamente por tal motivo, pero luego empezó a tomarle gusto, a disfrutarlo, a tener ese sentimiento de libertad, de sentir como se desprendía su vida y dejaba que el tiempo lo envuelva en un reloj de arena.
Y así fue ese día, como todos sus días rutinarios, se vistió y salió a correr. Salió a correr, a buscar esas respuestas que tanto ansiaba o a huir de los problemas que tanto temía.
Dependiendo del día, huía o buscaba, pero los problemas siempre lo perseguían y las soluciones siempre las tenía delante. Es cuestión de uno poder alcanzar las soluciones o verse rodeado de problemas. Allí, solo pero rodeado.
Para él, el tiempo se detenía mientras corría, mientras meditaba. Veía pasar al vecino con su perro, sin que ellos se percatasen de su existencia. Observaba pasar a otros corredores, a otras personas o animales, ninguno se detenía ni un segundo a observarlo, el tiempo se paralizaba en su mundo, pero todo mantenía su movimiento.
Pudo observar que algunas personas corrían para atrás, pero no retrocedían, avanzaban para atrás. Uno no retrocede ni de espaldas, el tiempo te empuja hacia adelante, te obliga a avanzar. Esos corredores o van en busca de sus problemas, a enfrentarlos cara a cara, o se olvidaron algún detalle, algún indicio que los ayude a encontrar sus respuestas más adelante.
Así es como esta hormiga del hormiguero de hormigón, después de disfrutar su tiempo en pausa, buscando sus respuestas o huyendo de sus problemas, se detiene y se dirige de nuevo a su hormiguero de hormigón, a enfrentar sus problemas con las garras, con sus nuevas respuestas encontradas envueltas en el reloj de arena, donde el tiempo no te empuja ni te obliga a avanzar.
MattMara
Y así fue ese día, como todos sus días rutinarios, se vistió y salió a correr. Salió a correr, a buscar esas respuestas que tanto ansiaba o a huir de los problemas que tanto temía.
Dependiendo del día, huía o buscaba, pero los problemas siempre lo perseguían y las soluciones siempre las tenía delante. Es cuestión de uno poder alcanzar las soluciones o verse rodeado de problemas. Allí, solo pero rodeado.
Para él, el tiempo se detenía mientras corría, mientras meditaba. Veía pasar al vecino con su perro, sin que ellos se percatasen de su existencia. Observaba pasar a otros corredores, a otras personas o animales, ninguno se detenía ni un segundo a observarlo, el tiempo se paralizaba en su mundo, pero todo mantenía su movimiento.
Pudo observar que algunas personas corrían para atrás, pero no retrocedían, avanzaban para atrás. Uno no retrocede ni de espaldas, el tiempo te empuja hacia adelante, te obliga a avanzar. Esos corredores o van en busca de sus problemas, a enfrentarlos cara a cara, o se olvidaron algún detalle, algún indicio que los ayude a encontrar sus respuestas más adelante.
Así es como esta hormiga del hormiguero de hormigón, después de disfrutar su tiempo en pausa, buscando sus respuestas o huyendo de sus problemas, se detiene y se dirige de nuevo a su hormiguero de hormigón, a enfrentar sus problemas con las garras, con sus nuevas respuestas encontradas envueltas en el reloj de arena, donde el tiempo no te empuja ni te obliga a avanzar.
MattMara
20 junio 2011
Al centro y pa'dentro
Flotando en el aire, mi mente caía lentamente, como una pluma que se deja llevar por la briza, hasta la tierra. Mis ojos se abrían despacio y limitados por la luz cegadora, solo podía vislumbrar una línea de realidad. Qué había pasado ayer? Cómo llegué hasta mi cama? Donde están mis compañeros? Qué día es hoy?
Me voy acostumbrando a la luz diurna y puedo abrir los ojos lentamente, tengo la intensión de levantarme pero mi cuerpo me pide un rato más de descanso, un rato más de horizontalidad para poder recargar una parte de las energías que tanto gasté la noche anterior.
Mi mente tampoco estaba despejada como uno puede decir, estaba en medio de una nebulosa de momentos, recuerdos y sensaciones de mareo.
Me levanto. Por un segundo pierdo el equilibrio, pero al instante tomo el control de mi cuerpo y me dispongo de avanzar. Como de costumbre cuando me despierto, me dirijo hacia el baño para poder aclarar mi mente y alinearla con la realidad, pero como en estas mañanas de resaca, evito hasta el último momento ver mi rostro desfigurado por la noche que todavía me persigue, ver mi lengua marrón y mis ojos de serpiente. Inevitablemente me enfrento a mi verdadero yo exterior y me lavo lentamente la cara para poder ocultarla bajo una máscara, opacando la luna de ayer con el sol de hoy.
La bebida es el amigo de los eventos sociales y de las noches, pero el enemigo de la soledad y las mañanas. Me sentía despedazado, había perdido una parte bajo la luna, el día anterior y la otra seguía en la cama. Muy poco había de mí en ese momento, frente al espejo.
Cuanta debilidad tengo bajo los llamados de la bebida, pero hasta acá he llegado, así es, tengo que controlar mi esencia, ser dueño de mis propios sentidos y actos, estar despejado en todo momento, si, ya lo decidí, dejaré la bebida.
He tomado la decisión, muy importante en mi vida, dejo la bebida, es tiempo de encarar la cruda realidad con los ojos bien abiertos. No hay vuelta atrás, mi decisión es inexorable y seria, no volveré a sufrir estas agonías cada vez que bese un vaso. Mi cuerpo dijo basta.
Ja! qué alegría, cuanta energía, ya siento y veo mi nueva vida, quiero compartir con el mundo mi nuevo camino, de compartir la felicidad con mis seres más queridos.
Por favor, les pido a ustedes, amigos, levantemos juntos nuestras copas de vino. Propongo un brindis!
MattMara
18 junio 2011
El fin de la razón
Sentado en el borde de la cama, mirando hacia el piso y con las manos sobre la frente, sabía que lo que le acababa de pasar, era el comienzo del fin de la razón.
Aquel mismo día en el trabajo, en una ráfaga de pensamientos, recordó como en su infancia sufría de un retardo en el tiempo, no era un detenimiento del espacio-tiempo, sino que su cerebro registraba lo que sucedía a su alrededor y se lo reproducía de un modo tranquilo y pausado, lentamente, para que pueda registrar cada pequeño detalle del momento.
Su interior se separaba en dos, la parte racional, que sabía que la visión retardada era un efecto irreal, ilusorio, y él, único espectador de tal suceso. Y en la parte alterada, que no podía evitar que esto ocurriese y que actuaba de igual forma. Mientras, sabía que el tiempo corría igual que siempre, con su velocidad constante y todo se movía de forma habitual, él hablaba y se movía como siempre lo hizo, pero en su interior lo apreciaba como todo su alrededor, en cámara lenta, hablando y moviéndose pesadamente.
Es lo contrario a lo que pasa cuando uno se excede con la cafeína. Llegas a encontrar todo acelerado, te moves rápido, pensas rápido, hablas rápido y hasta querés correr, pero en tu interior sabes que todo el mundo sigue girando igual que siempre, a la misma frecuencia, solo que tu ser se encuentra en un estado extasiado y propenso a avanzar lo más rápido posible.
Y ahí se encontraba, entre el borde de la locura y la razón, sentado en la cama. Había comprendido que su cerebro le estaba jugando una mala pasada, como en la infancia, donde no podía contarle a nadie lo que le sucedía, porque no sabía ni cómo explicarlo. Allí, solo, esperando poder comprender su estado, se dio cuenta que no podía confiar ni en su propio cerebro. Sus sentidos, captaban sucesos reales que su cerebro los transformaba a voluntad azarosa, pudiendo ser verdaderos o ficticios. Sus pensamientos, se basaban en realidades inexistentes, realidades inventadas o no, ya no era capaz de diferenciarlos, pero para su ser, para su persona, su universo, eran verdad.
Pudo sentir como la locura lo abrazaba lentamente para ser su compañera por el resto de sus días, pero advertía que no había motivo alguno para alarmarse, su realidad podía seguir siendo válida. Comprendió que no sufriría de locura, sino que la disfrutaría a cada momento, así es como se acercó a su anotador, nuevo y fiel compañero, y comenzó a escribir:
“Sentado en el borde de la cama, mirando hacia el piso y con las manos sobre la frente, sabía que lo que le acababa de pasar, era el comienzo del fin de la razón.…”
MattMara
Aquel mismo día en el trabajo, en una ráfaga de pensamientos, recordó como en su infancia sufría de un retardo en el tiempo, no era un detenimiento del espacio-tiempo, sino que su cerebro registraba lo que sucedía a su alrededor y se lo reproducía de un modo tranquilo y pausado, lentamente, para que pueda registrar cada pequeño detalle del momento.
Su interior se separaba en dos, la parte racional, que sabía que la visión retardada era un efecto irreal, ilusorio, y él, único espectador de tal suceso. Y en la parte alterada, que no podía evitar que esto ocurriese y que actuaba de igual forma. Mientras, sabía que el tiempo corría igual que siempre, con su velocidad constante y todo se movía de forma habitual, él hablaba y se movía como siempre lo hizo, pero en su interior lo apreciaba como todo su alrededor, en cámara lenta, hablando y moviéndose pesadamente.
Es lo contrario a lo que pasa cuando uno se excede con la cafeína. Llegas a encontrar todo acelerado, te moves rápido, pensas rápido, hablas rápido y hasta querés correr, pero en tu interior sabes que todo el mundo sigue girando igual que siempre, a la misma frecuencia, solo que tu ser se encuentra en un estado extasiado y propenso a avanzar lo más rápido posible.
Y ahí se encontraba, entre el borde de la locura y la razón, sentado en la cama. Había comprendido que su cerebro le estaba jugando una mala pasada, como en la infancia, donde no podía contarle a nadie lo que le sucedía, porque no sabía ni cómo explicarlo. Allí, solo, esperando poder comprender su estado, se dio cuenta que no podía confiar ni en su propio cerebro. Sus sentidos, captaban sucesos reales que su cerebro los transformaba a voluntad azarosa, pudiendo ser verdaderos o ficticios. Sus pensamientos, se basaban en realidades inexistentes, realidades inventadas o no, ya no era capaz de diferenciarlos, pero para su ser, para su persona, su universo, eran verdad.
Pudo sentir como la locura lo abrazaba lentamente para ser su compañera por el resto de sus días, pero advertía que no había motivo alguno para alarmarse, su realidad podía seguir siendo válida. Comprendió que no sufriría de locura, sino que la disfrutaría a cada momento, así es como se acercó a su anotador, nuevo y fiel compañero, y comenzó a escribir:
“Sentado en el borde de la cama, mirando hacia el piso y con las manos sobre la frente, sabía que lo que le acababa de pasar, era el comienzo del fin de la razón.…”
MattMara
16 junio 2011
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Uoopa pa ya!!!
Danza con la vida, sonríele a tu día
Grítale a tu mundo que amanece cada día
Ríe a carcajadas y llora felicidad
Baila con tu alma y déjate llevar
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Uoopa ja ja!!!
El vidrio de afuera, no nos deja ocultar
Lo que nos domina y nos hace meditar
Vuela como hoja, dentro del huracán
Siempre la sonrisa a lo que va a llegar
Baila, canta, grita y ríe.
Baila, canta, grita y ríe.
Uoja ja ja!!!
Suenan los tambores, ya está por llegar
Este es el destino, déjate llevar
El ritmo que avecina, al contagio de la risa
Solo hay una cosa que podemos aceptar
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
jajajajaja!!!
MattMara
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Uoopa pa ya!!!
Danza con la vida, sonríele a tu día
Grítale a tu mundo que amanece cada día
Ríe a carcajadas y llora felicidad
Baila con tu alma y déjate llevar
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Uoopa ja ja!!!
El vidrio de afuera, no nos deja ocultar
Lo que nos domina y nos hace meditar
Vuela como hoja, dentro del huracán
Siempre la sonrisa a lo que va a llegar
Baila, canta, grita y ríe.
Baila, canta, grita y ríe.
Uoja ja ja!!!
Suenan los tambores, ya está por llegar
Este es el destino, déjate llevar
El ritmo que avecina, al contagio de la risa
Solo hay una cosa que podemos aceptar
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
Baila, canta, grita y ríe
jajajajaja!!!
MattMara
15 junio 2011
Cada paso, una agonía
Cada paso es un lamento,
cada avance es mi tormento.
Me siento perdido y confundido,
me siento solo en este frio.
Me siento en el desierto de los sentidos,
me siento corriendo hacia el olvido.
Me siento en la oscuridad más solitaria,
me siento en la penumbra de mi alma.
Necesito tu luz, necesito tu abrigo,
necesito que estés aquí, al lado mío.
Necesito tus besos y tus halagos,
necesito que estés aquí a mi lado.
Necesito tu aroma, necesito tu voz,
necesito estar junto con vos.
Necesito tu piel, necesito tu canto,
necesito tenerte por siempre bailando.
Pero tu piel me lastima, me hiere por dentro,
me sangra y despoja de lo que yo siento.
Te canto y te lloro, te llamo e imploro,
te odio y desprecio aunque me quemes por dentro.
Te grito mentiras, susurro verdades,
mi corazón salta en mil falsedades.
Te ignoro de cerca, te admiro de lejos,
el cielo se nubla dentro de mi pecho.
Me alejo corriendo y vuelvo llorando,
me sangran verdades que te están clamando.
Gritándole al viento todo lo que siento,
ahogando mis penas en un trago muy lento.
Te lloro y me rio, te ignoro y maldigo,
te amo sin roces y sangra mi olvido.
Flameando banderas en ambos extremos
la guerra comienza, así que dancemos.
MattMara
cada avance es mi tormento.
Me siento perdido y confundido,
me siento solo en este frio.
Me siento en el desierto de los sentidos,
me siento corriendo hacia el olvido.
Me siento en la oscuridad más solitaria,
me siento en la penumbra de mi alma.
Necesito tu luz, necesito tu abrigo,
necesito que estés aquí, al lado mío.
Necesito tus besos y tus halagos,
necesito que estés aquí a mi lado.
Necesito tu aroma, necesito tu voz,
necesito estar junto con vos.
Necesito tu piel, necesito tu canto,
necesito tenerte por siempre bailando.
Pero tu piel me lastima, me hiere por dentro,
me sangra y despoja de lo que yo siento.
Te canto y te lloro, te llamo e imploro,
te odio y desprecio aunque me quemes por dentro.
Te grito mentiras, susurro verdades,
mi corazón salta en mil falsedades.
Te ignoro de cerca, te admiro de lejos,
el cielo se nubla dentro de mi pecho.
Me alejo corriendo y vuelvo llorando,
me sangran verdades que te están clamando.
Gritándole al viento todo lo que siento,
ahogando mis penas en un trago muy lento.
Te lloro y me rio, te ignoro y maldigo,
te amo sin roces y sangra mi olvido.
Flameando banderas en ambos extremos
la guerra comienza, así que dancemos.
MattMara
14 junio 2011
Buscandote entre los dioses
Alguna vez escuche que los dioses representan al sol, siempre lo entendí, pero nunca lo había comprendido hasta el día de hoy.
Simplemente quería verte, para poder llenar mis ojos con tu belleza, para que me alegres en mi tormento, como haces siempre estés o no estés en tu totalidad, pero el radiante sol estaba allí, iluminando mi mundo, guiándome en la ciudad, en el desierto de almas felices, cegándome en la búsqueda de tu presencia.
Te buscaba desesperadamente y miraba pasar el tiempo, ansioso, con la esperanza de que aparezcas en cualquier instante, desee que el tiempo corriese, para poder vislumbrar un pequeño aviso de tu rutinaria y obligada presencia en mis días.
Ahí es cuando entendí.
El sol, el dios de las religiones, te guía por su camino, radiando fuertemente su verdad, iluminando hasta el último rincón, ocultándote los demás senderos, así como te oculta a ti, bella y celestial luna con los caminos a las estrellas, a la verdad. Aunque la mayoría camina a ciegas y sin preocupación, alabando al dios sol, pocos somos los que valemos la oportunidad de poder apreciarte, iluminando lo mínimo indispensable para aquellos que están despierto, buscando en tu verdad, un poco de alegría y satisfacción.
MattMara
Simplemente quería verte, para poder llenar mis ojos con tu belleza, para que me alegres en mi tormento, como haces siempre estés o no estés en tu totalidad, pero el radiante sol estaba allí, iluminando mi mundo, guiándome en la ciudad, en el desierto de almas felices, cegándome en la búsqueda de tu presencia.
Te buscaba desesperadamente y miraba pasar el tiempo, ansioso, con la esperanza de que aparezcas en cualquier instante, desee que el tiempo corriese, para poder vislumbrar un pequeño aviso de tu rutinaria y obligada presencia en mis días.
Ahí es cuando entendí.
El sol, el dios de las religiones, te guía por su camino, radiando fuertemente su verdad, iluminando hasta el último rincón, ocultándote los demás senderos, así como te oculta a ti, bella y celestial luna con los caminos a las estrellas, a la verdad. Aunque la mayoría camina a ciegas y sin preocupación, alabando al dios sol, pocos somos los que valemos la oportunidad de poder apreciarte, iluminando lo mínimo indispensable para aquellos que están despierto, buscando en tu verdad, un poco de alegría y satisfacción.
MattMara
13 junio 2011
El río de la intoxicación
Simplemente me quede viendo esos ojos que me interrogaban, me pedían que hablara, me presionaban a abrir mi ser, desnudar mi alma y drenar lo acumulado en mi cuerpo.
El tiempo seguía corriendo y los ojos se impacientan, no me evitaban, me seguían de un lado a otro, y pedían que responda, que hablara y dijera lo que tanto deseaban escuchar.
No pude, no es que no quise, pero esos ojos valían mil penas, tierras desiertas y mares poblados de nada, no podía dejarlos ir, me atraían con su presencia y me desnudaban con su mirada.
No quería abandonarlos, es egoísta lo sé, pero sabía que en el fondo, que los mil soles que ardían enfrente mío en el preciso instante que hable y responda, se transformarían en aire, viendo, infinita presencia de la nada misma. No quería que sucediese eso, no con ellos, privarme de semejante belleza, de tanta felicidad.
No pude, simplemente no pude, y me rendí ante ellos, sabia en mis profundidades que las palabras me traicionarían, pero preferí que me carcomieran, dejandome en lluvias de insultos, antes que ver entristecer al cielo mismo.
Callé. Mire a un lado... luego al otro... los mire de nuevo...
Respire profundo, y mi boca empezaba a abrirse para dejar flotar palabras, palabras que tanto ansiaban que diga y, a la vez, sabían que no eran cierta.
-"Si, no hay problema, pepsi está bien"
MattMara
El tiempo seguía corriendo y los ojos se impacientan, no me evitaban, me seguían de un lado a otro, y pedían que responda, que hablara y dijera lo que tanto deseaban escuchar.
No pude, no es que no quise, pero esos ojos valían mil penas, tierras desiertas y mares poblados de nada, no podía dejarlos ir, me atraían con su presencia y me desnudaban con su mirada.
No quería abandonarlos, es egoísta lo sé, pero sabía que en el fondo, que los mil soles que ardían enfrente mío en el preciso instante que hable y responda, se transformarían en aire, viendo, infinita presencia de la nada misma. No quería que sucediese eso, no con ellos, privarme de semejante belleza, de tanta felicidad.
No pude, simplemente no pude, y me rendí ante ellos, sabia en mis profundidades que las palabras me traicionarían, pero preferí que me carcomieran, dejandome en lluvias de insultos, antes que ver entristecer al cielo mismo.
Callé. Mire a un lado... luego al otro... los mire de nuevo...
Respire profundo, y mi boca empezaba a abrirse para dejar flotar palabras, palabras que tanto ansiaban que diga y, a la vez, sabían que no eran cierta.
-"Si, no hay problema, pepsi está bien"
MattMara
12 junio 2011
El deseo de lo prohibido
Ahí te veo, sola, hermosa, radiante, brillando entre los demás cuadros y esculturas opacadas por tu belleza. Me hipnotizas con tu encanto, me acerco para poder apreciarte, extiendo la mano lentamente para poder acariciar y sentir tu existencia. Y de pronto: ¡Señor! atrás de la linea por favor!
MattMara
MattMara
El danzar de la vida
Pendiendo de un hilo, la vida tan frágil, llegaba a su fin emocional, no se encontraba ningún color, ningún aroma, tonalidades oscuras y sombrías se ubicaban por doquier.
El viento elevaba con elegancia la otoñal hoja de un árbol ya desplumado, venido abajo, llorando ríos de hojas por un nuevo sol, una nube que le socorra.
Allí me encontraba, con la mirada seria y acromática, supe reír y llorar miles de colores, pero en el lago de los grises, ningún suspiro, ni el cantar de los días, logró desprenderme una lágrima, una emoción, un oleaje en el mar de gracia. Nada volvería a ser como antes.
Sin aviso ni razón alguna, siento en el pecho el resurgir de los sabores, el inconfundible dolor de felicidad, la comprensión de un ideal, tan fuerte y claro que no entraba en mi simple y pequeño cuerpo, trataba de expandirse, quería salir y contagiar a todos, no podía entender como caminé tan ciego en aquellos días, tan desolado. La concepción de la felicidad era tan simple y tan hermosa, que no podía sencillamente ser cierta. Mi mente explotó en mil fragmentos y se mantenía firme a la vez, reía y lloraba, me generaba repulsión, angustia, me sentía como un estúpido, y a la vez, quería gritarlo, bailar, danzarle a la vida, finalmente, mi cuerpo lo pudo expulsar en lagrimas de mil colores, tiñendo el mar de la soledad, para nunca volver a ser lo que era, marcando un antes y un después.
La lagrima de la felicidad eterna, el llanto del amor.
El viento elevaba con elegancia la otoñal hoja de un árbol ya desplumado, venido abajo, llorando ríos de hojas por un nuevo sol, una nube que le socorra.
Allí me encontraba, con la mirada seria y acromática, supe reír y llorar miles de colores, pero en el lago de los grises, ningún suspiro, ni el cantar de los días, logró desprenderme una lágrima, una emoción, un oleaje en el mar de gracia. Nada volvería a ser como antes.
Sin aviso ni razón alguna, siento en el pecho el resurgir de los sabores, el inconfundible dolor de felicidad, la comprensión de un ideal, tan fuerte y claro que no entraba en mi simple y pequeño cuerpo, trataba de expandirse, quería salir y contagiar a todos, no podía entender como caminé tan ciego en aquellos días, tan desolado. La concepción de la felicidad era tan simple y tan hermosa, que no podía sencillamente ser cierta. Mi mente explotó en mil fragmentos y se mantenía firme a la vez, reía y lloraba, me generaba repulsión, angustia, me sentía como un estúpido, y a la vez, quería gritarlo, bailar, danzarle a la vida, finalmente, mi cuerpo lo pudo expulsar en lagrimas de mil colores, tiñendo el mar de la soledad, para nunca volver a ser lo que era, marcando un antes y un después.
La lagrima de la felicidad eterna, el llanto del amor.
MattMara
Benvenuti to my blog che
Y acá estoy, inaugurando el blog, la ventana para que visiten mis pensamientos y mis locuras, mis desahogos y mis aburrimientos, mis travesuras y desventuras.
Empecé escribiendo letras de canciones hace muchos años y hasta poemas, pero ahora me divierto con relatos, simples narraciones que cobran vida en mi mente y también me siguen acompañando ritmos musicales y sus letras que pasan entre mis orejas.
No espero una respuesta positiva o negativa, simplemente son textos para desahogarme y como leí en un libro, es como la deshollinación de las chimeneas, el cura del habla... en este caso el cura de la escritura, la deshollinación de un alma, que quizás como todas las demás, quizás como todos los que están del otro lado, busca encontrar lo que está buscando, y busca encontrarse.
Perdida, perdida en el mar de las almas, todas juntas y solitarias, todas buscando que las busquen, todas buscando lo que no encuentran.
Este es el comienzo de “La deshollinación de un alma perdida”, espero que lo disfruten? O mejor que mediten y encuentren lo que busca su alma, aun no lo saben? Pues deshollinen!
MattMara
Empecé escribiendo letras de canciones hace muchos años y hasta poemas, pero ahora me divierto con relatos, simples narraciones que cobran vida en mi mente y también me siguen acompañando ritmos musicales y sus letras que pasan entre mis orejas.
No espero una respuesta positiva o negativa, simplemente son textos para desahogarme y como leí en un libro, es como la deshollinación de las chimeneas, el cura del habla... en este caso el cura de la escritura, la deshollinación de un alma, que quizás como todas las demás, quizás como todos los que están del otro lado, busca encontrar lo que está buscando, y busca encontrarse.
Perdida, perdida en el mar de las almas, todas juntas y solitarias, todas buscando que las busquen, todas buscando lo que no encuentran.
Este es el comienzo de “La deshollinación de un alma perdida”, espero que lo disfruten? O mejor que mediten y encuentren lo que busca su alma, aun no lo saben? Pues deshollinen!
MattMara
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